La categoría, que es el campo más importante
La categoría principal es, con diferencia, el campo que más influye en para qué búsquedas apareces, y es también el que más gente elige mal por querer abarcar. Un bar que sirve comidas y elige «Restaurante» compite en otra liga que si elige «Bar de tapas», y la segunda probablemente describe mejor lo que la gente busca cuando lo busca.
Elige la categoría principal que describa lo que haces la mayor parte del tiempo, y usa las secundarias para el resto. No pongas diez secundarias: diluyen en lugar de sumar.
Dirección o zona de servicio, no las dos a medias
Si los clientes vienen a tu local, pon la dirección exacta y asegúrate de que el pin del mapa cae en la puerta y no en mitad de la manzana. Si vas tú a casa del cliente — un fontanero, un electricista, un servicio a domicilio — configúralo como negocio con zona de servicio y oculta la dirección, que probablemente es tu casa.
Y el dato que casi nadie revisa: el nombre, la dirección y el teléfono tienen que estar escritos exactamente igual aquí, en tu web, en Apple Maps y en cualquier directorio donde salgas. «C/ Mallorca 12» en un sitio y «Carrer de Mallorca, 12» en otro son dos negocios distintos para un buscador que no está seguro.
Las cosas que caducan
Una ficha no se termina: se mantiene. Hay tres cosas que caducan y que hunden una ficha silenciosamente cuando no se tocan.
Los horarios de festivos son la primera, y la peor: un cliente que llega a una puerta cerrada porque Google decía que abrías deja una reseña de una estrella que te va a costar meses. Las fotos son la segunda; una ficha con fotos de hace cuatro años dice algo sin querer decirlo. Y las preguntas de la sección «Preguntas y respuestas» son la tercera: puedes responderlas tú, y si no lo haces las responde cualquiera.
Reseñas: pedirlas sin meterte en un lío
Pedir reseñas a clientes satisfechos es legítimo y funciona. Lo que no es legítimo es filtrar: pedirlas solo a quien sabes que está contento, ofrecer algo a cambio, o escribirlas tú. Además de ir contra las normas de Google, mostrar valoraciones sin explicar cómo compruebas que son de clientes reales es una práctica desleal en la normativa española de consumo.
Lo práctico: un enlace corto a tu ficha, pedido en el momento en que el cliente está contento y por el canal en el que ya hablas con él. Y responder a todas, incluidas las buenas, en dos líneas y sin plantilla.