Las direcciones primero
Hay tres formas válidas de separar idiomas: dominios distintos, subdominios o carpetas. Para un negocio pequeño, carpetas, casi siempre: una sola propiedad, una sola autoridad acumulada y nada de certificados ni DNS por triplicado.
Lo importante es que el cambio de idioma cambie la dirección. Si tu web muestra el inglés sin que la dirección cambie, Google ve una única página y nunca mostrará la versión inglesa a quien busca en inglés, porque para él no existe.
Y traduce también el slug. /ca/serveis/ posiciona en catalán donde /ca/services/ no lo hace, porque la palabra del título y la de la dirección es la que la gente escribe.
hreflang, y los tres errores que lo anulan
Cada versión de una página declara todas las versiones de esa página, incluida ella misma. Tres idiomas son cuatro etiquetas por página: las tres versiones más x-default. Si faltan, Google hace lo que puede, que normalmente es elegir una y enterrar las otras.
El primer error es no incluirse a sí misma. El segundo es que no sean recíprocas: si la página española apunta a la catalana pero la catalana no devuelve el gesto, la declaración se ignora entera. El tercero es apuntar a una página que redirige o que lleva un canonical hacia otra: también se ignora.
Y el detalle que se olvida más: el sitemap debe decir exactamente lo mismo que el head. Dos fuentes que se contradicen no son media señal, son ninguna.
Qué traducir y qué no
Una web trilingüe no necesita que todo exista en los tres. Lo que vendes y cómo contactarte, sí. Una guía escrita para la normativa española probablemente no tiene sentido en inglés más allá de un resumen.
Lo que sí hay que evitar es la traducción automática publicada sin revisar. Google no penaliza traducir con máquina, pero sí trata como contenido de baja calidad lo que se publica sin supervisión, y además tus clientes lo notan. Una página en un español raro da peor impresión que una página solo en inglés.
Un apunte local: en Cataluña, el catalán no es una cortesía. Hay normativa de consumo autonómica que afecta a la atención al cliente, y hay una parte grande del público que simplemente espera encontrarlo.
Cómo comprobar que está bien
Abre el código fuente de una página en cada idioma y cuenta las etiquetas alternate: tienen que ser cuatro en las tres, y las cuatro iguales en las tres. Después abre el sitemap y comprueba que dice lo mismo.
Por último mira en Search Console si aparecen errores de hreflang, que suele ser donde se descubre que alguien añadió una página en español y se olvidó de las otras dos. Ese es el fallo más común y el que más silenciosamente se acumula.