A quién se aplica
La norma cubre una lista de productos y servicios, y el comercio electrónico está en ella. Si vendes bienes o servicios por internet a consumidores, estás dentro, aunque tu negocio sea pequeño y aunque vendas solo en España.
La exención para microempresas que prestan servicios existe, pero es más estrecha de lo que la gente supone y se mide por número de personas y volumen. Dos cosas importantes: la exención no se aplica igual a todos los supuestos de la norma, y el día que un cliente reclame nadie va a aceptar «creía que estaba exento» como respuesta. Si estás cerca del umbral, merece la pena cumplir de todos modos — cuesta poco hacerlo bien desde el principio y mucho arreglarlo después.
Los ocho arreglos que más pesan
Una auditoría completa de WCAG 2.1 AA tiene decenas de criterios, pero en una tienda normal la mayoría de los fallos reales se concentran en un puñado de sitios. Estos ocho cubren la mayor parte de lo que se encuentra.
Ninguno es caro si la tienda está bien construida. Todos son caros si hay que rehacer la plantilla, que es exactamente por lo que conviene preguntarlo antes de encargarla.
Cómo comprobarlo sin pagar una auditoría
Hay tres pruebas que puedes hacer tú esta tarde y que detectan la mayoría de los problemas graves. Primero: completa una compra entera usando solo el teclado, con el tabulador. Si te quedas atascado en algún punto, ahí tienes un fallo que bloquea a parte de tus clientes por completo.
Segundo: pon el navegador al 200 % de zoom y mira si se puede seguir comprando. Tercero: pasa una herramienta automática por la página de producto y por la de pago. Las automáticas detectan alrededor de un tercio de los problemas, lo cual no es suficiente para certificar nada, pero es suficiente para saber si tienes un problema grande.
Lo que una herramienta no ve es si tus textos alternativos describen algo útil o si dicen «imagen1.jpg». Eso lo tiene que mirar una persona.
Lo que ganas aparte de cumplir
Una tienda accesible es una tienda más fácil de usar para todo el mundo, y eso se nota en los números antes que en la carpeta de cumplimiento. El contraste suficiente ayuda a cualquiera que compre con el móvil a pleno sol. Los formularios con etiquetas claras se rellenan con menos errores. Los mensajes de error explicados reducen los carritos abandonados en el paso de pago, que es el paso caro.
Y hay un efecto secundario que no se suele mencionar: casi todo lo que hace una página accesible — encabezados con sentido, texto alternativo, estructura clara — es también lo que ayuda a un buscador a entenderla.